El consentimiento es la base de todo: libre, explícito y reversible. Vale para cada persona, cada actividad y cada momento. Aceptar una vez no obliga a aceptar después.
Acuerdos antes que expectativas.
Pregunta antes de tocar, acercarte o proponer algo nuevo. Un silencio no es un sí, y un sí de ayer no vale hoy.
Retirar el consentimiento no requiere explicación. Respeta la decisión al instante y sin reclamos.
El consentimiento es libre y reversible. Puedes cambiar de opinión en cualquier momento.